Los poemas, los escritos, ¿Dónde están?
¿Dónde quedó la inspiración que supongo he de encontrar...?
Creo que murió hace ya tiempo, no sé.
Me calentó alguna noche, desde el fuego de mi hogar.
Una llama tan pura y tan bella como el precio a pagar.
Siento las notas de un piano distante.
Me pide que hable, que grite, que cante.
De veras, lo intento, pero olvidé cómo hacerlo.
Tomo un aliento que duele, que arde,
buscando en penumbra intentando encontrarme.
Y encuentro quebrada y débil mi voz.
La noto oxidada, como un eco atroz.
Y es que es como llamar a un extraño de ''tú'',
como creyendo que el viento no merece el ''usted'',
obligándome a verla morir, como una sombra ante luz.
Y es que el violín nunca sana las heridas.
Quizás no se escucha, quizás desafina,
o quizás es tan sólo que no sé tocarlo.
¿Por qué uno se empeña en mostrar su sonrisa,
si sus lágrimas son sustituto de tinta?
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jueves, 13 de agosto de 2015
martes, 29 de abril de 2014
Recuerdo rojizo
Dime, ¿Lo recuerdas?
¿La sangre por el suelo,
el rojo de los cielos
y olor a carne muerta?
¿Recuerdas el fuego
abrasando las almas,
consumiento la carne,
quemando los cuerpos?
¿Recuerdas los chillidos,
la sombra de la noche?
¿A los niños del coche?
¿Los eternos quejidos?
¿Recuerdas el crepitar
de madera quemando?
¿La sangre goteando
encaminándose al mar?
Luna llena en el cielo,
sin nubes ni una estrella.
Se escondían de la eterna
tortura del recuerdo.
Al mirar a la luna
sé que aún lo recuerda.
Cada vez que lo piensa
se ve roja y oscura.
¿La sangre por el suelo,
el rojo de los cielos
y olor a carne muerta?
¿Recuerdas el fuego
abrasando las almas,
consumiento la carne,
quemando los cuerpos?
¿Recuerdas los chillidos,
la sombra de la noche?
¿A los niños del coche?
¿Los eternos quejidos?
¿Recuerdas el crepitar
de madera quemando?
¿La sangre goteando
encaminándose al mar?
Luna llena en el cielo,
sin nubes ni una estrella.
Se escondían de la eterna
tortura del recuerdo.
Al mirar a la luna
sé que aún lo recuerda.
Cada vez que lo piensa
se ve roja y oscura.
Voz escrita
Un día me dijo la tinta
que hiciera escritos sin pensar.
No hubo una palabra incompleta
ni quedó verso sin rimar.
Me gustaría ser capaz
de volver al tiempo en que aún
escribir así era normal,
y pasar las horas rimando.
Se perdieron tantos ecritos
sólo por no haberlos guardado...
Los hecho ahora tanto de menos
que me duele no recordarlos.
Dejar de escribir me apagó,
me quitó elocuencia al hablar,
me quitó léxico, pasión...
Me quitó parte de quien era.
que hiciera escritos sin pensar.
No hubo una palabra incompleta
ni quedó verso sin rimar.
Me gustaría ser capaz
de volver al tiempo en que aún
escribir así era normal,
y pasar las horas rimando.
Se perdieron tantos ecritos
sólo por no haberlos guardado...
Los hecho ahora tanto de menos
que me duele no recordarlos.
Dejar de escribir me apagó,
me quitó elocuencia al hablar,
me quitó léxico, pasión...
Me quitó parte de quien era.
Reflejo
Miro al espejo,
me miro a mi mismo
mirando al reflejo
que mira con miedo
al igual que hago yo.
Ojos apagados
sin color ni brillo;
sólo están helados,
temen al diablo
al que deben mirar.
Temo aquellos ojos
que me muestran temor.
Temo el tono rojo
que sobre ellos porto
para inspirar temor.
Respiro tras ello
en calma y tranquilo.
Si hay algo que temo
al ver mi reflejo,
es dejar de temer.
me miro a mi mismo
mirando al reflejo
que mira con miedo
al igual que hago yo.
Ojos apagados
sin color ni brillo;
sólo están helados,
temen al diablo
al que deben mirar.
Temo aquellos ojos
que me muestran temor.
Temo el tono rojo
que sobre ellos porto
para inspirar temor.
Respiro tras ello
en calma y tranquilo.
Si hay algo que temo
al ver mi reflejo,
es dejar de temer.
Jamás
Tantas noches, y mañanas,
sofocantes, tan heladas...
Olvidadas las caricias
por querer sin la pericia
necesaria para amar.
Las canciones, los sonetos,
el rozar del viento quieto,
y el momento en que susurros
fueron dulces, claros, puros,
y no un llanto gutural.
No fue honor, no fue paciencia,
fue más bien por dependencia.
No fue luz, no fue penumbra;
fue por ver un aura obscura
que arrastraba tu alma al mar.
Y si tiempo no me queda
para ver sanar tus penas,
que deidad cualquiera escuche
la oración que ahora me urge,
para no dejarte atrás.
sofocantes, tan heladas...
Olvidadas las caricias
por querer sin la pericia
necesaria para amar.
Las canciones, los sonetos,
el rozar del viento quieto,
y el momento en que susurros
fueron dulces, claros, puros,
y no un llanto gutural.
No fue honor, no fue paciencia,
fue más bien por dependencia.
No fue luz, no fue penumbra;
fue por ver un aura obscura
que arrastraba tu alma al mar.
Y si tiempo no me queda
para ver sanar tus penas,
que deidad cualquiera escuche
la oración que ahora me urge,
para no dejarte atrás.
De búsquedas
Busco en la tinta el valor
que no encuentro en mi dolor.
Busco en las hojas consuelo
para darlo a un hombre muerto.
Tomo también un pañuelo,
quemado por sangre y fuego.
Ni una lágrima restó
por llorar tras la traición.
Busco en mi sueño el calor
de un abrazo que no tengo.
Busco en mi mente canción
que calme mi llanto enfermo.
Tomo también un refresco,
fuerte y amargo sabor,
pues caducó hace ya tiempo,
tal como el consumidor.
¿Qué es lo que debo buscar?
¿Qué más debo aún tomar?
¿No fue bastante castigo
nunca haberlo comprendido?
que no encuentro en mi dolor.
Busco en las hojas consuelo
para darlo a un hombre muerto.
Tomo también un pañuelo,
quemado por sangre y fuego.
Ni una lágrima restó
por llorar tras la traición.
Busco en mi sueño el calor
de un abrazo que no tengo.
Busco en mi mente canción
que calme mi llanto enfermo.
Tomo también un refresco,
fuerte y amargo sabor,
pues caducó hace ya tiempo,
tal como el consumidor.
¿Qué es lo que debo buscar?
¿Qué más debo aún tomar?
¿No fue bastante castigo
nunca haberlo comprendido?
lunes, 19 de agosto de 2013
El callejón
''¡Ayuda, por favor!
¡Quien sea, lo suplico!
¡Déjeme, déjeme señor!
No merezco este castigo...
Que este oscuro callejón
no ha de ser mi tumba, no...''
''No es que nadie pueda oirte
sino que no les importas.
Entrégate y podrás irte...
qué más te da si no cobras...
que ya pago yo mucho al resto,
y a tí, miserable, te tomo si quiero.''
De aquella oscura callejuela
huían los llantos de fría pena.
Gritos de dolor y ayuda
bañados por la amargura.
Y sólo el sonido de cadenas y sombra
hicieron callar a las personas.
''Yo de usted, caballero,
soltaría a la niña primero.
Retírese ahora, aún a tiempo,
comprende la situación, espero.
No me obligue, pues no quiero;
huya ahora, que le dejo.''
Pero el hombre, enfurecido,
no eligió lo sugerido.
Decidió envalentonarse,
y enfrentarse a su enemigo.
Pero, no llegó a tocarle...
la cadena, le obligó a suicidarse.
''Mentes débiles, cuerpos sin voluntad.''
Dijo la oscura figura, sin más.
''Eres libre, vete ya.''
Pero Leria, no comprendió.
''No me haga daño, por favor...''
Pero no era su intención.
''No me mires... ¡Vamos vete!''
Mas no reaccionaba.
Le miraba, asustada...
''Yo no tengo dónde ir...
sólo esto tengo por vivir...''
Un silencio, de repente.
''Ven, salgamos de aquí.''
''¿Quien eres...?'' preguntó.
''No es el momento.'' respondió.
''¿Le... se conocían....?'' añadió.
''Él, a mi no.''
¡Quien sea, lo suplico!
¡Déjeme, déjeme señor!
No merezco este castigo...
Que este oscuro callejón
no ha de ser mi tumba, no...''
''No es que nadie pueda oirte
sino que no les importas.
Entrégate y podrás irte...
qué más te da si no cobras...
que ya pago yo mucho al resto,
y a tí, miserable, te tomo si quiero.''
De aquella oscura callejuela
huían los llantos de fría pena.
Gritos de dolor y ayuda
bañados por la amargura.
Y sólo el sonido de cadenas y sombra
hicieron callar a las personas.
''Yo de usted, caballero,
soltaría a la niña primero.
Retírese ahora, aún a tiempo,
comprende la situación, espero.
No me obligue, pues no quiero;
huya ahora, que le dejo.''
Pero el hombre, enfurecido,
no eligió lo sugerido.
Decidió envalentonarse,
y enfrentarse a su enemigo.
Pero, no llegó a tocarle...
la cadena, le obligó a suicidarse.
''Mentes débiles, cuerpos sin voluntad.''
Dijo la oscura figura, sin más.
''Eres libre, vete ya.''
Pero Leria, no comprendió.
''No me haga daño, por favor...''
Pero no era su intención.
''No me mires... ¡Vamos vete!''
Mas no reaccionaba.
Le miraba, asustada...
''Yo no tengo dónde ir...
sólo esto tengo por vivir...''
Un silencio, de repente.
''Ven, salgamos de aquí.''
''¿Quien eres...?'' preguntó.
''No es el momento.'' respondió.
''¿Le... se conocían....?'' añadió.
''Él, a mi no.''
martes, 18 de junio de 2013
Espejismo de mentira
Un lamento de no-vida,
una voz no socorrida,
la llamada no atendida,
la figura incomprendida
y el delirio de mentira
donde fue encerrado un día.
Tuvo aquel que comprender
que no habría de volver.
Fue un continuo decaer
hasta al gran pozo caer.
Nunca más supo quién fue,
nunca más sabrá quién es.
Y es que aquel ya lo sabía,
y aún así gastó su vida
persiguiendo ilusionistas
que en verdad no le querían.
Qué ilusión, le sonreían...
Qué ilusión, no duraría...
¿Qué podría aquel hacer?
Si es que no quería ver...
Más feliz le hacía el creer,
sin siquiera comprender.
Y es que no aguantó este ser...
desengaño a tal nivel.
Mujer de vida alegre
Deambulaba por las calles
en su búsqueda de vida.
Las luces se deshacen,
su esperanza se fatiga.
Comiendo para comer,
sin poder tenerse en pie,
sacrifica cuanto tiene,
por si algo más obtiene.
Se desvive por aquellos
por quien todo lo daría,
enfrentándose a sus miedos
sin mostrar su cobardía.
Y ante todos esos ojos
ella ahora yace muerta.
Sacrificio indecoroso
con su justa recompensa.
lunes, 29 de abril de 2013
Dulce hogar
Alojado ya en mi mismo,
alocado y en mi sino
descuartizo mi destino,
es abyecto mi camino.
¡No, esperen! ¡No me lleven!
¡Tengo cosas por hacer!
¡No me escuchan, no me entienden!
¡Mi razón no quieren ver!
Arrojado, y perdido.
No me mira, no le miro.
Viaja bien, querido amigo,
viaja bien, que yo no olvido.
Desollando su buen cuero,
desmembrando su buen cuerpo;
sus marfiles y sus huesos,
y sus órganos ya muertos.
Van de blanco ¡Me traen algo!
¡Qué camisa, qué regalo!
¡Limusina! ¡Yo encantado!
A mi nuevo hogar llevado.
Me despido, vieja amiga,
¡Que tu muerte da mi vida!
Sanidad que uno asesina,
por demencia bienvenida.
alocado y en mi sino
descuartizo mi destino,
es abyecto mi camino.
¡No, esperen! ¡No me lleven!
¡Tengo cosas por hacer!
¡No me escuchan, no me entienden!
¡Mi razón no quieren ver!
Arrojado, y perdido.
No me mira, no le miro.
Viaja bien, querido amigo,
viaja bien, que yo no olvido.
Desollando su buen cuero,
desmembrando su buen cuerpo;
sus marfiles y sus huesos,
y sus órganos ya muertos.
Van de blanco ¡Me traen algo!
¡Qué camisa, qué regalo!
¡Limusina! ¡Yo encantado!
A mi nuevo hogar llevado.
Me despido, vieja amiga,
¡Que tu muerte da mi vida!
Sanidad que uno asesina,
por demencia bienvenida.
Muerte que camina
Busco el consuelo
en un tiro certero.
Rota mi alma
cual copa de cava.
Miro hacia el cielo,
tumbado en mi cama.
Fue mi corazón
un necrófilo
exconvicto
que buscaba el amor
de muertos perdidos,
tras barrotes, en vilo.
La lágrima rasga
la seca mejilla.
Lloraba apagada
cuan del ojo marchaba.
Hija de un paria
y la brisa del alba.
Buscaba el placer
de entre ya muertos cuerpos.
Busqué conocer
de entre fríos cerebros;
pues en esta sociedad
aunque anden, son muertos.
Veo cáscaras vacías,
sin valores y sin miras.
Veo sombras que me observan
y yo intento comprenderlas.
La inocencia fue perdida,
como pago fue mi vida.
en un tiro certero.
Rota mi alma
cual copa de cava.
Miro hacia el cielo,
tumbado en mi cama.
Fue mi corazón
un necrófilo
exconvicto
que buscaba el amor
de muertos perdidos,
tras barrotes, en vilo.
La lágrima rasga
la seca mejilla.
Lloraba apagada
cuan del ojo marchaba.
Hija de un paria
y la brisa del alba.
Buscaba el placer
de entre ya muertos cuerpos.
Busqué conocer
de entre fríos cerebros;
pues en esta sociedad
aunque anden, son muertos.
Veo cáscaras vacías,
sin valores y sin miras.
Veo sombras que me observan
y yo intento comprenderlas.
La inocencia fue perdida,
como pago fue mi vida.
Escuadra y cartabón
Se acerca la recta
no encuentro la vista.
Mis pies en el plano
frontal de mi vida.
Arista del filo
que línea no corta.
Buscad el destino
buscando la cota.
Que no te amedrente
no ver el diedro,
no vayas tangente,
derecho al infierno.
Se agota mi tiempo,
no hay más paralelas.
Recuerda el recuerdo
si no salgo de esta.
Parábola rota,
que no continúa;
enlaces que trocan
mi esfera de vida.
Espiral en aumento
de risas y llantos.
No vi bien el centro,
ya lo he dibujado.
¡Y ahora lo veo,
en lugar exacto!
Me encuentro en el centro
de todos mis actos.
no encuentro la vista.
Mis pies en el plano
frontal de mi vida.
Arista del filo
que línea no corta.
Buscad el destino
buscando la cota.
Que no te amedrente
no ver el diedro,
no vayas tangente,
derecho al infierno.
Se agota mi tiempo,
no hay más paralelas.
Recuerda el recuerdo
si no salgo de esta.
Parábola rota,
que no continúa;
enlaces que trocan
mi esfera de vida.
Espiral en aumento
de risas y llantos.
No vi bien el centro,
ya lo he dibujado.
¡Y ahora lo veo,
en lugar exacto!
Me encuentro en el centro
de todos mis actos.
Verso muerto
Diome vida la poesía
cuando yo ya perecía.
Diome un alma
empero rota.
Busco agora
dulce gota
que no colma
ni desborda.
Digo ¡Pardiez!
por no poder veros.
¡Digo menciones
a dioses ajenos!
Alargo la mano,
¡Y pido consuelo!,
mas ya desespero,
y espero el encuentro.
¡Dame la vida,
princesa engreída!
¡Dame tus labios
morados, sin vida!
cuando yo ya perecía.
Diome un alma
empero rota.
Busco agora
dulce gota
que no colma
ni desborda.
Digo ¡Pardiez!
por no poder veros.
¡Digo menciones
a dioses ajenos!
Alargo la mano,
¡Y pido consuelo!,
mas ya desespero,
y espero el encuentro.
¡Dame la vida,
princesa engreída!
¡Dame tus labios
morados, sin vida!
Intentarlo pese a todo
Vi en mi mente
toda muerte
que pudiera
sucederme,
vi en sus ojos
los sonrojos
que calmaran
mis sollozos,
vi en espejos
mil reflejos
de aquel rostro
que deseo,
vi en sus cantos
triste ensayo
que arrastrara
llanto amargo.
Vi el peligro;
y, vencido,
le agradezco
lo vivido.
3er premio del concurso de Poesía de la Universidad Laboral de Gijón (Bachiller).
toda muerte
que pudiera
sucederme,
vi en sus ojos
los sonrojos
que calmaran
mis sollozos,
vi en espejos
mil reflejos
de aquel rostro
que deseo,
vi en sus cantos
triste ensayo
que arrastrara
llanto amargo.
Vi el peligro;
y, vencido,
le agradezco
lo vivido.
3er premio del concurso de Poesía de la Universidad Laboral de Gijón (Bachiller).
jueves, 10 de enero de 2013
Mi rostro
Tengo en mi mano un viejo suspiro
que, al despertar, déjame intranquilo.
Miro al espejo,
busco el reflejo
del alma.
Encuéntrome con rostro marchito,
que toda sonrisa ya ha perdido.
Miro el reflejo
de aquel espejo
que calla.
El reino que me hubo recibido
me obliga este día a ser vencido.
Resta el recuerdo
de cuanto pierdo,
al alba...
No volveré a vagar sin destino
mientras mi dama me espere en vilo.
Me acuesto y pierdo
todo recuerdo
de calma.
que, al despertar, déjame intranquilo.
Miro al espejo,
busco el reflejo
del alma.
Encuéntrome con rostro marchito,
que toda sonrisa ya ha perdido.
Miro el reflejo
de aquel espejo
que calla.
El reino que me hubo recibido
me obliga este día a ser vencido.
Resta el recuerdo
de cuanto pierdo,
al alba...
No volveré a vagar sin destino
mientras mi dama me espere en vilo.
Me acuesto y pierdo
todo recuerdo
de calma.
Cuerpo y alma
Ríe el cuerpo
y llora el alma,
y en recuerdos
veo mi calma.
Ojos veo,
que no aman.
Ojos ciegos,
no ven nada.
Con el tiempo
ya se apagan,
pues su infierno
los reclama.
De do' vengo
sólo hay llamas
de amor negro,
que desgarra.
Donde el cuerdo
todo paga
con su cuerpo,
con su alma.
Suele el miedo
ser el arma
que usa el viento
que amenaza
cuando tengo
dudas claras.
Y ahora el dueño
ya no calla.
Y ahora el fuego
se levanta.
Nada temo.
Nada falta;
salvo excepto
dulce amada.
El trayecto
salvaguarda
este cuerpo
ya sin alma.
y llora el alma,
y en recuerdos
veo mi calma.
Ojos veo,
que no aman.
Ojos ciegos,
no ven nada.
Con el tiempo
ya se apagan,
pues su infierno
los reclama.
De do' vengo
sólo hay llamas
de amor negro,
que desgarra.
Donde el cuerdo
todo paga
con su cuerpo,
con su alma.
Suele el miedo
ser el arma
que usa el viento
que amenaza
cuando tengo
dudas claras.
Y ahora el dueño
ya no calla.
Y ahora el fuego
se levanta.
Nada temo.
Nada falta;
salvo excepto
dulce amada.
El trayecto
salvaguarda
este cuerpo
ya sin alma.
Sus ojos
¿Viste tú sus dulces ojos?
Quién la viera morir...
Que entre risas y sonrojos
no lo viera venir...
Tarde de pardos tonos
cuan' la viera partir.
Mirábame aquella mirada...
Brillo puro, e incorrupto,
que aquella sonrisa acompaña.
Que al no verla quedo mudo,
temblando callado ante el alba,
mirando a la cara al verdugo.
Y díjeme en tal momento,
ahora ya envalentonado,
que aquel sería último intento;
tanto tiempo ya he entregado,
que no réstame sustento
ni valor para intentarlo.
No hubo sino una sonrisa,
por lágrimas rojas bañada.
Sólo hubo melancolía
en los ojos que lloraban.
Sólo inocencia perdida
cuando ella se disculpaba.
¿Has visto tú aquellos ojos...?
Fueron tan puros... ¡Quisieron vivir!
Hasta que vieron mi rostro...
y ella dejó de sentir.
Perdieron su brillo y su gozo
cuando ella quedose sin mi...
Quién pudiera verla morir...
y reunirse conmigo por fin.
Quién la viera morir...
Que entre risas y sonrojos
no lo viera venir...
Tarde de pardos tonos
cuan' la viera partir.
Mirábame aquella mirada...
Brillo puro, e incorrupto,
que aquella sonrisa acompaña.
Que al no verla quedo mudo,
temblando callado ante el alba,
mirando a la cara al verdugo.
Y díjeme en tal momento,
ahora ya envalentonado,
que aquel sería último intento;
tanto tiempo ya he entregado,
que no réstame sustento
ni valor para intentarlo.
No hubo sino una sonrisa,
por lágrimas rojas bañada.
Sólo hubo melancolía
en los ojos que lloraban.
Sólo inocencia perdida
cuando ella se disculpaba.
¿Has visto tú aquellos ojos...?
Fueron tan puros... ¡Quisieron vivir!
Hasta que vieron mi rostro...
y ella dejó de sentir.
Perdieron su brillo y su gozo
cuando ella quedose sin mi...
Quién pudiera verla morir...
y reunirse conmigo por fin.
Aquel terreno
Un gran cementerio es mi alma,
do' yo marchítome en calma.
Corrupta se halla mi mente...
Mi cuerpo... muerto, se pierde...
Sombras vagan por las tumbas,
fantasmas de mi pasado.
El alma llora en penumbra
por todo cuanto ha aguantado.
Ay de aquel viejo terreno...
Sufre el suelo y llora el cielo.
Ay de quien por allí vaga...
pues allí no hallará calma.
Y a mi alrededor observo
todo aquello conocido...
mas aquí no hallo consuelo
para aqueste hombre vencido.
Llora el ojo y sufre el alma,
con el tiempo no se acalla.
Y así aún ando entre recuerdos,
mientras léntamente muero.
do' yo marchítome en calma.
Corrupta se halla mi mente...
Mi cuerpo... muerto, se pierde...
Sombras vagan por las tumbas,
fantasmas de mi pasado.
El alma llora en penumbra
por todo cuanto ha aguantado.
Ay de aquel viejo terreno...
Sufre el suelo y llora el cielo.
Ay de quien por allí vaga...
pues allí no hallará calma.
Y a mi alrededor observo
todo aquello conocido...
mas aquí no hallo consuelo
para aqueste hombre vencido.
Llora el ojo y sufre el alma,
con el tiempo no se acalla.
Y así aún ando entre recuerdos,
mientras léntamente muero.
Tan dulce
Son dulces aquestos días,
sin recordar qué hago aquí.
Alma ciega.
Viendo sin ver yo veía
cómo vivía sin vivir,
en mi tierra.
Y ahora miro en derredor;
busco aliento, no lo encuentro...
¡Compasión!
Seas tú un Demonio, o un Dios,
quita la venda que llevo,
por favor...
Busco en mis ojos reflejo
que de pista de memoria
ya perdida.
Busco en mi mente un recuerdo
de una rota y triste noria
que es mi vida.
Y aunque sé cual es mi meta,
no sé cómo he de llegar
yo hasta ella.
Do' estoy yo ojalá supiera.
Perdido en el inmenso mar
de mi pena.
Tengo en mis ojos la clave;
mas soy incapaz de verlos
aunque miro.
Veo cómo todo arde
cuan qué hago aquí no recuerdo...
y sonrío.
sin recordar qué hago aquí.
Alma ciega.
Viendo sin ver yo veía
cómo vivía sin vivir,
en mi tierra.
Y ahora miro en derredor;
busco aliento, no lo encuentro...
¡Compasión!
Seas tú un Demonio, o un Dios,
quita la venda que llevo,
por favor...
Busco en mis ojos reflejo
que de pista de memoria
ya perdida.
Busco en mi mente un recuerdo
de una rota y triste noria
que es mi vida.
Y aunque sé cual es mi meta,
no sé cómo he de llegar
yo hasta ella.
Do' estoy yo ojalá supiera.
Perdido en el inmenso mar
de mi pena.
Tengo en mis ojos la clave;
mas soy incapaz de verlos
aunque miro.
Veo cómo todo arde
cuan qué hago aquí no recuerdo...
y sonrío.
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