Una vez más, en una abrumadora sensación, me asalta al despertar el inexorable paso del tiempo, y el saber que, con él, dejé marchar los ocho años que debieran haber sido los mejores de mi vida: aquellos en los que una se supone debe estar en su mejor momento.
Y sin embargo aquí estoy, encerrada en cuerpo extraño, que no corresponde a la persona en sus adentros y que, por más que intente corregir su forma, nunca podrá lograrlo, al no ser capaz de encoger sus huesos.
A este cuerpo lo acompaña un peinado digno del estereotipo de lesbiana obesa, "demasiado masculina", típico en películas y series, resultado a partir de que quienes en teoría me apoyan, e insisten en entender mi situación, no permiten que lo deje crecer más.
Así me siento: sin ropa, sin pelo, y sin un cuerpo que pudiera acompañarlos. La mayoría lo asumen como algo elegido, que deseo por capricho, y que puedo desechar cuando quiera. Otros insisten en que la joven refugiada en mi cuerpo no es sino un mal huésped, un parásito que no debería estar ahí, que no forma parte de mi ser, y que amenaza con robarme el puesto, con sustituirme y suplantarme de la más vil manera.
Todos a mi alrededor amenazan con quitarme algo si oso dar un paso al frente. A veces me pregunto si en verdad tienen algo más que quitarme, si no es un par de billetes o un techo bajo el que dormir. A veces me pregunto si estos supuestos privilegios merecen la pena. A veces, simplemente, pensar en todo esto me supera.
Puedo verme en un par de años, sola, sin saber dónde ir o a quién acudir, llena de rencor hacia el mundo que me vio nacer veintitantos años tarde. Habré dejado tanta ropa por vestir, tantos peinados por probar, y tantos halagos por recibir, que nunca podría tenerlos a tiempo.
Quizás me quedasen un par de años buenos, si jugué bien mis cartas, siendo consciente de que no sé jugar. Después no seré sino una ruina quebrada, una anciana arrugada que no tuvo tiempo a vivir. Y ni siquiera me dirán aquello de que sólo tengo la belleza, y que sin ella nada soy, porque nunca habré tenido la oportunidad de tenerla.
Ese debería ser mi epitafio: ''Murió como nació: Gorda, calva, fea, y siendo difícil distinguir su sexo.''
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
domingo, 29 de noviembre de 2015
jueves, 17 de septiembre de 2015
Ballet de sombras
Supongo que es lo que siempre quise, y nunca tuve.
A lo largo de los años ha recibido muchos nombres, infinidad de aspectos, pero sólo unas pocas personalidades.
Supongo que es lo normal, ¿No? El no encontrar una persona tal como la buscas, y que tenga intención de mantenerte cerca, aunque sea por interés.
Cuanto más tiempo pasa, más evidente se hace que, en realidad, ni siquiera la buscaba. Y, ahora que mi interior me grita, clamando por encontrarla, no hay dónde buscar, ni puedo hacerlo.
Supongo que por eso, al final, la encontré en mi mismo. ¿O debería decir ''misma''? No lo sé.
Era una de esas partes que forman parte de uno, pero que no tenía motivo para dejar salir. Todos tenemos alguna de esas, ya sabéis, como la durmiente bestia incontrolable, o el que desearía que llegase el apocalipsis para ser el héroe, o el dictador... y todos esos posibles 'yo', que no queremos o no podemos dejar salir, o que preferiríamos no hacerlo si hay otras opciones antes.
Supongo que, si aquella pequeña niña hubiera estado ahí, no tendría que serlo yo. Pero ahora llego tarde, muy tarde. Y me aterra pensar que no podré serlo, que no sabré serlo, y que ya no habrá remedio.
Suelo pensar que no pedía tanto, la verdad. Sólo quería una pequeña niña adorable, egoísta y malvada, a la que servir ciegamente, incluso sin recibir nada a cambio. Una hermana, hija, pareja o amiga a la que malcriar. No puede ser tan difícil encontrar a alguien así. O, al menos, no podía serlo hace años...
Y, supongo que ahora ya no hay marcha atrás. Es una de esas decisiones que no pueden esperar, porque el reloj corre a toda prisa contra ellas. Y lo peor es, que no creo que ninguna sea la correcta.
¿Debería pasar toda la vida esperando que ''ella'' aparezca, y que pueda compaginarlo con mi vida, o debería intentar convertirme yo en ''ella'', a riesgo de perderlo todo?
¿Y si lo consiguiera? ¿Y si pudiera encarnar yo vagamente a aquella joven? ¿Encontraría acaso a alguien que cumpliera con mi papel? No, no lo creo. Ni siquiera lo buscaría.
Supongo que pasaría el resto de mi vida dividido, dividida. Tendría que ser el sirviente y la dama a la vez, dejando incompletas ambas partes, y, seguramente solo, sola. Compraría los vestidos, los vestiría con ilusión, y me miraría al espejo, lamentándome, esperando encontrar a alguien con quien poder compartir ambas partes de mi ser.
Pero, ¿Quién iba a querer a alguien así?
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Dedicado a:
Leria, Leila, Cinthya, Cynthia, Camilla, Isabella, Elissabeth, Elise, Elisa, Ellie, Sally, Sara, Lilly, Aura, Aina, Morganna, Tabitha, Valeria, Samantha, Sonja, Amy, Mayu, Catherine, Katherine, Yuki, Yuka...
A lo largo de los años ha recibido muchos nombres, infinidad de aspectos, pero sólo unas pocas personalidades.
Supongo que es lo normal, ¿No? El no encontrar una persona tal como la buscas, y que tenga intención de mantenerte cerca, aunque sea por interés.
Cuanto más tiempo pasa, más evidente se hace que, en realidad, ni siquiera la buscaba. Y, ahora que mi interior me grita, clamando por encontrarla, no hay dónde buscar, ni puedo hacerlo.
Supongo que por eso, al final, la encontré en mi mismo. ¿O debería decir ''misma''? No lo sé.
Era una de esas partes que forman parte de uno, pero que no tenía motivo para dejar salir. Todos tenemos alguna de esas, ya sabéis, como la durmiente bestia incontrolable, o el que desearía que llegase el apocalipsis para ser el héroe, o el dictador... y todos esos posibles 'yo', que no queremos o no podemos dejar salir, o que preferiríamos no hacerlo si hay otras opciones antes.
Supongo que, si aquella pequeña niña hubiera estado ahí, no tendría que serlo yo. Pero ahora llego tarde, muy tarde. Y me aterra pensar que no podré serlo, que no sabré serlo, y que ya no habrá remedio.
Suelo pensar que no pedía tanto, la verdad. Sólo quería una pequeña niña adorable, egoísta y malvada, a la que servir ciegamente, incluso sin recibir nada a cambio. Una hermana, hija, pareja o amiga a la que malcriar. No puede ser tan difícil encontrar a alguien así. O, al menos, no podía serlo hace años...
Y, supongo que ahora ya no hay marcha atrás. Es una de esas decisiones que no pueden esperar, porque el reloj corre a toda prisa contra ellas. Y lo peor es, que no creo que ninguna sea la correcta.
¿Debería pasar toda la vida esperando que ''ella'' aparezca, y que pueda compaginarlo con mi vida, o debería intentar convertirme yo en ''ella'', a riesgo de perderlo todo?
¿Y si lo consiguiera? ¿Y si pudiera encarnar yo vagamente a aquella joven? ¿Encontraría acaso a alguien que cumpliera con mi papel? No, no lo creo. Ni siquiera lo buscaría.
Supongo que pasaría el resto de mi vida dividido, dividida. Tendría que ser el sirviente y la dama a la vez, dejando incompletas ambas partes, y, seguramente solo, sola. Compraría los vestidos, los vestiría con ilusión, y me miraría al espejo, lamentándome, esperando encontrar a alguien con quien poder compartir ambas partes de mi ser.
Pero, ¿Quién iba a querer a alguien así?
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Dedicado a:
Leria, Leila, Cinthya, Cynthia, Camilla, Isabella, Elissabeth, Elise, Elisa, Ellie, Sally, Sara, Lilly, Aura, Aina, Morganna, Tabitha, Valeria, Samantha, Sonja, Amy, Mayu, Catherine, Katherine, Yuki, Yuka...
sábado, 4 de abril de 2015
En memoria de
Aquí descansan las pocas cenizas que pude conservar de mi cordura, quemada por el paso de los años, los días, los segundos. Tornada polvo y sentenciada a perderse en el viento, la tierra y el mar.
Se condenó a sí misma por no querer mirarse al espejo, por esperar de cada mente una predisposición al orden, la lógica y el bien hacia el ajeno; por no querer aceptar su propio error.
Sea este su juicio, su veredicto y su verdad. Quede aquí su testimonio, su historia y su recuerdo. Que descanse todo cuanto no pudo en vida.
Aquellos orgullosos de ser el fuego ejecutor, sabed que la llama nunca se sacia, nunca se apaga, nunca muere. No distingue aliados de enemigos, no conoce bien ni mal. Un día querrá consumiros, y entonces sabréis que vuestro mundo acabará con fuego.
Aquellos que alguna vez intentasen sofocarlo, deben saber que no lo consiguieron. Nadie puede, nada puede. Que aquestas palabras les otorguen consuelo y el saber que hicieron lo correcto, pese a ser un acto fútil. Ella no podía ser salvada; ya no.
Pasó los años acurrucada en sí misma, enrocada y con miedo al exterior. A veces miraba, asustada, a través de los huecos entre los dedos de sus manos. Entonces le acosaban pesadillas durante días, noches, meses.
Cada poco tiempo sentía latigazos, que venían de allí donde no quería volver a mirar. Sabía que sangraba, sabía que dolía, que moría; pero no sabía, ni quería saber por qué.
Se preguntaba, sin embargo, por qué nadie estaba allí para cuidarla y protegerla. Pensaba que quizás nadie podía, que quizás el caos y la locura de más allá de sus manos eran infinitas, invencibles.
Creció con la mente de una niña, asustada del mundo. Asustada de cuánto le aterraba el mundo, asustada de ser débil, y más aún de saber que lo era.
Cometió demasiados errores, la mayoría por no ser consciente, ni tener intención de serlo. Tanto se había ofuscado que no pudo ver en qué se había convertido.
Tardaría años en ver su reflejo, y para entonces apenas había ya nada que ver. No pudo soportarlo. Todo su mundo, su realidad, se desmoronaba ante sus ojos.
No podía, no quería acabar así. Ella sería quien cambiase las tornas. No habría más torturas a su alrededor. No habría más dolor. No más fuego. No más oscuridad. Pero nunca pudo cumplirlo.
Sabía que moría, sabía por qué, pero no quería reconocerlo; no podía reconocerlo. Y sabía que aquello la estaba matando. Lenta, silenciosamente. Año tras año, día tras día.
No podía ser. Cuanto más se esmeraba, más rápido ardía. No lograba entender que no había otra senda hacia el orden, si no era la misma sombra del fuego.
Demasiado tarde pudo darse cuenta del caos que le rodeaba, y de que este nunca iba a ceder, nunca iba a morir. Tardó demasiado en saber que ya era parte de él.
Aquello sería cuando una niña asustada apartase la vista de sus ojos, por ser incapaz de mirarle. Sólo entonces soltaría sus hombros y la dejaría llorar, para nunca más volverla a ver.
Era incapaz de saber cuánto daño había hecho con los años, cuánto había hecho arder y a cuántos había quemado. De hecho, ya no estaba segura de nada.
Sus memorias se habían vuelto confusas, borrosas, obscuras. Se habían entrelazado con sus sueños, sus miedos, sus recuerdos y el futuro que aún estaba por llegar. Era incapaz de discernir la realidad de la demencia.
Pero aún tenía esperanza. Creía que, si sabía que se estaba consumiendo, se debía a que aún era consciente. Craso error. No tardó en darse cuenta de que, si ya no distinguía la realidad, no podía saber si sabía que moría.
Pasaba horas frente al espejo, intentando ver si aún se consumía; pero no veía nada. Pasaba días intentando ser cordura, desesperada por no poder controlarse más; temiendo volverse caos.
Con el tiempo perdió la voz, perdió su léxico, perdió la razón. Y lo que más la torturaba era saberlo, sin saber si en verdad lo sabía. No podía dormir, no podía pensar.
Demenciada, trataba de recomponer su maltrecha forma con las cenizas que dejaba tras de sí. Esperaba poder juntar suficientes como para volver a luchar, para volver a vivir; pero nunca lo logró.
Sabía que su única posibilidad era huir, escapar de la llama, escapar de sí misma; pero ya no podía, ya no. Sus últimos suspiros los pasó acurrucada en sí misma, mirando al espejo, a través de los huecos entre los dedos de sus manos.
Se condenó a sí misma por no querer mirarse al espejo, por esperar de cada mente una predisposición al orden, la lógica y el bien hacia el ajeno; por no querer aceptar su propio error.
Sea este su juicio, su veredicto y su verdad. Quede aquí su testimonio, su historia y su recuerdo. Que descanse todo cuanto no pudo en vida.
Aquellos orgullosos de ser el fuego ejecutor, sabed que la llama nunca se sacia, nunca se apaga, nunca muere. No distingue aliados de enemigos, no conoce bien ni mal. Un día querrá consumiros, y entonces sabréis que vuestro mundo acabará con fuego.
Aquellos que alguna vez intentasen sofocarlo, deben saber que no lo consiguieron. Nadie puede, nada puede. Que aquestas palabras les otorguen consuelo y el saber que hicieron lo correcto, pese a ser un acto fútil. Ella no podía ser salvada; ya no.
Pasó los años acurrucada en sí misma, enrocada y con miedo al exterior. A veces miraba, asustada, a través de los huecos entre los dedos de sus manos. Entonces le acosaban pesadillas durante días, noches, meses.
Cada poco tiempo sentía latigazos, que venían de allí donde no quería volver a mirar. Sabía que sangraba, sabía que dolía, que moría; pero no sabía, ni quería saber por qué.
Se preguntaba, sin embargo, por qué nadie estaba allí para cuidarla y protegerla. Pensaba que quizás nadie podía, que quizás el caos y la locura de más allá de sus manos eran infinitas, invencibles.
Creció con la mente de una niña, asustada del mundo. Asustada de cuánto le aterraba el mundo, asustada de ser débil, y más aún de saber que lo era.
Cometió demasiados errores, la mayoría por no ser consciente, ni tener intención de serlo. Tanto se había ofuscado que no pudo ver en qué se había convertido.
Tardaría años en ver su reflejo, y para entonces apenas había ya nada que ver. No pudo soportarlo. Todo su mundo, su realidad, se desmoronaba ante sus ojos.
No podía, no quería acabar así. Ella sería quien cambiase las tornas. No habría más torturas a su alrededor. No habría más dolor. No más fuego. No más oscuridad. Pero nunca pudo cumplirlo.
Sabía que moría, sabía por qué, pero no quería reconocerlo; no podía reconocerlo. Y sabía que aquello la estaba matando. Lenta, silenciosamente. Año tras año, día tras día.
No podía ser. Cuanto más se esmeraba, más rápido ardía. No lograba entender que no había otra senda hacia el orden, si no era la misma sombra del fuego.
Demasiado tarde pudo darse cuenta del caos que le rodeaba, y de que este nunca iba a ceder, nunca iba a morir. Tardó demasiado en saber que ya era parte de él.
Aquello sería cuando una niña asustada apartase la vista de sus ojos, por ser incapaz de mirarle. Sólo entonces soltaría sus hombros y la dejaría llorar, para nunca más volverla a ver.
Era incapaz de saber cuánto daño había hecho con los años, cuánto había hecho arder y a cuántos había quemado. De hecho, ya no estaba segura de nada.
Sus memorias se habían vuelto confusas, borrosas, obscuras. Se habían entrelazado con sus sueños, sus miedos, sus recuerdos y el futuro que aún estaba por llegar. Era incapaz de discernir la realidad de la demencia.
Pero aún tenía esperanza. Creía que, si sabía que se estaba consumiendo, se debía a que aún era consciente. Craso error. No tardó en darse cuenta de que, si ya no distinguía la realidad, no podía saber si sabía que moría.
Pasaba horas frente al espejo, intentando ver si aún se consumía; pero no veía nada. Pasaba días intentando ser cordura, desesperada por no poder controlarse más; temiendo volverse caos.
Con el tiempo perdió la voz, perdió su léxico, perdió la razón. Y lo que más la torturaba era saberlo, sin saber si en verdad lo sabía. No podía dormir, no podía pensar.
Demenciada, trataba de recomponer su maltrecha forma con las cenizas que dejaba tras de sí. Esperaba poder juntar suficientes como para volver a luchar, para volver a vivir; pero nunca lo logró.
Sabía que su única posibilidad era huir, escapar de la llama, escapar de sí misma; pero ya no podía, ya no. Sus últimos suspiros los pasó acurrucada en sí misma, mirando al espejo, a través de los huecos entre los dedos de sus manos.
viernes, 28 de noviembre de 2014
Tiempo
Hace bastante tiempo que no dejo nada por aquí.
Me gustaría poder deciros a mis escasos (Por no decir inexistentes) lectores, que se debe a un hecho simple como el quedarme sin inspiración, o sin ganas de escribir. Pero no es así.
La verdad es que no doy a basto con la vida que llevo. No existe un motivo concreto, ni un peso en mi espalda que me impida moverme, ni una responsabilidad tan grande que suponga abandonar algo importante para mi por poder cumplirla, como es este blog, pequeño reducto de mi mente.
Sucede que a veces, símplemente (Y no porque sea algo simple, en realidad), quieres o debes hacer tantas cosas, impuestas por ti mismo o por personas ajenas, que no sólo no puedes cumplirlas todas, sino que te vence la desgana, y terminas sin tratar de lograr una sola de las mismas.
Paso horas delante de esta pantalla, o con las hojas en blanco y el lápiz en los dedos, sin decidirme a hacer algo productivo. Sin darme cuenta, pasan las escasas cuatro (seis a lo sumo) horas que dura mi día, y me encuentro con que no he hecho nada de lo que quiero hacer. Sí, quizás he cumplido con algo que ''tengo'' que hacer, pero no avanzo. Sólo, no retrocedo. Y eso sienta peor.
Sé que mayormente es culpa mía. Varias personas siempre me lo han dicho. Y con siempre me refiero a estos últimos dos años. ''El que mucho abarca, poco aprieta''. ''Si quieres hacer algo, hazlo poco a poco, con objetivos pequeños. Así te sentirás bien por cumplirlos, en lugar de ver un objetivo lejano que no logras alcanzar''. ''No te responsabilices de más de lo que sepas que puedes cumplir, porque si después no eres capaz, te sentirás mal contigo mismo. Por fallarte, y por fallar a los demás.'' Y otras frases similares. Suena simple. Pero no lo es.
Cada día tengo rimas o poesía en la mente para dejar aquí. Cada noche una canción, con o sin letra, para Traumatische Traum o para LecuMort. Cada momento pienso en Fragmented World. Tantas series por ver, y juegos por jugar. Tantas tramas o grupos de Rol por crear. Preparar al menos el Cosplay de Silver Knight... Y ahora está el proyecyo de la Asociación. Todo esto se mantiene mayormente presente en mi mente, pero nunca soy capaz de, a la hora de la verdad, pasar un par de horas plasmándolo.
Soy del tipo de personas que necesitan de alguien a quien dictarle lo que piensa para que sea escrito. Soy aquellos a los que les resulta mucho más sencillo decirlo todo de palabra a escribirlo. Tararear la canción por cada instrumento, en vez de colocar las notas. Soy uno de los que tienen una lista hecha por cada uno de sus proyectos, totalmente detallada, pero que nunca comienzan a tachar cada objetivo.
Y ahora mismo, estoy atado a varias cosas, que ni quiero ni puedo dejar tiradas. Tengo World of Warcraft, casi único lugar donde puedo estar con mi Dama. Los Veniant, que a pesar de tener no más de cuatro miembros activos, no es algo que quiera dejar on hiatus. Las tareas del hogar. Los únicos dos amigos decentes que tengo, junto a los que vienen en el pack. Y, bueno, las clases.
Al final, por no querer olvidarme de ninguno de los proyectos, termino dejando todos de lado. Sería egoista por mi parte pedir más tiempo, ya que ni lo hay, ni lo merezco. Pero tampoco soy capaz de organizarme con el que tengo, y si lo consigo siempre alguien o algo trastoca mis planes. Ahora mismo me gustaría tener algo de tiempo. Tiempo para pensar. Para descansar. Alejado de toda responsabilidad, y de mi mismo. Pero no lo hay, ni lo puede haber. Así que esto no cambiará.
Me gustaría poder acabar los 21 años de edad con al menos un disco de Traumatische Traum, uno de Lecumort, el cosplay de Silver Knight, el pelo largo y un físico decente, y la asociación creada, aunque no esté muy activa. Deseadme suerte, porque será mi propósito de año nuevo.
Me gustaría poder deciros a mis escasos (Por no decir inexistentes) lectores, que se debe a un hecho simple como el quedarme sin inspiración, o sin ganas de escribir. Pero no es así.
La verdad es que no doy a basto con la vida que llevo. No existe un motivo concreto, ni un peso en mi espalda que me impida moverme, ni una responsabilidad tan grande que suponga abandonar algo importante para mi por poder cumplirla, como es este blog, pequeño reducto de mi mente.
Sucede que a veces, símplemente (Y no porque sea algo simple, en realidad), quieres o debes hacer tantas cosas, impuestas por ti mismo o por personas ajenas, que no sólo no puedes cumplirlas todas, sino que te vence la desgana, y terminas sin tratar de lograr una sola de las mismas.
Paso horas delante de esta pantalla, o con las hojas en blanco y el lápiz en los dedos, sin decidirme a hacer algo productivo. Sin darme cuenta, pasan las escasas cuatro (seis a lo sumo) horas que dura mi día, y me encuentro con que no he hecho nada de lo que quiero hacer. Sí, quizás he cumplido con algo que ''tengo'' que hacer, pero no avanzo. Sólo, no retrocedo. Y eso sienta peor.
Sé que mayormente es culpa mía. Varias personas siempre me lo han dicho. Y con siempre me refiero a estos últimos dos años. ''El que mucho abarca, poco aprieta''. ''Si quieres hacer algo, hazlo poco a poco, con objetivos pequeños. Así te sentirás bien por cumplirlos, en lugar de ver un objetivo lejano que no logras alcanzar''. ''No te responsabilices de más de lo que sepas que puedes cumplir, porque si después no eres capaz, te sentirás mal contigo mismo. Por fallarte, y por fallar a los demás.'' Y otras frases similares. Suena simple. Pero no lo es.
Cada día tengo rimas o poesía en la mente para dejar aquí. Cada noche una canción, con o sin letra, para Traumatische Traum o para LecuMort. Cada momento pienso en Fragmented World. Tantas series por ver, y juegos por jugar. Tantas tramas o grupos de Rol por crear. Preparar al menos el Cosplay de Silver Knight... Y ahora está el proyecyo de la Asociación. Todo esto se mantiene mayormente presente en mi mente, pero nunca soy capaz de, a la hora de la verdad, pasar un par de horas plasmándolo.
Soy del tipo de personas que necesitan de alguien a quien dictarle lo que piensa para que sea escrito. Soy aquellos a los que les resulta mucho más sencillo decirlo todo de palabra a escribirlo. Tararear la canción por cada instrumento, en vez de colocar las notas. Soy uno de los que tienen una lista hecha por cada uno de sus proyectos, totalmente detallada, pero que nunca comienzan a tachar cada objetivo.
Y ahora mismo, estoy atado a varias cosas, que ni quiero ni puedo dejar tiradas. Tengo World of Warcraft, casi único lugar donde puedo estar con mi Dama. Los Veniant, que a pesar de tener no más de cuatro miembros activos, no es algo que quiera dejar on hiatus. Las tareas del hogar. Los únicos dos amigos decentes que tengo, junto a los que vienen en el pack. Y, bueno, las clases.
Al final, por no querer olvidarme de ninguno de los proyectos, termino dejando todos de lado. Sería egoista por mi parte pedir más tiempo, ya que ni lo hay, ni lo merezco. Pero tampoco soy capaz de organizarme con el que tengo, y si lo consigo siempre alguien o algo trastoca mis planes. Ahora mismo me gustaría tener algo de tiempo. Tiempo para pensar. Para descansar. Alejado de toda responsabilidad, y de mi mismo. Pero no lo hay, ni lo puede haber. Así que esto no cambiará.
Me gustaría poder acabar los 21 años de edad con al menos un disco de Traumatische Traum, uno de Lecumort, el cosplay de Silver Knight, el pelo largo y un físico decente, y la asociación creada, aunque no esté muy activa. Deseadme suerte, porque será mi propósito de año nuevo.
domingo, 3 de agosto de 2014
Una sombra
Ojalá. Ojalá pudiera ser un árbol; una columna de sombra entre la luz cegadora y extenuante.
Si tan sólo pudiera servirte de apoyo, como lugar de descanso donde recuperar fuerzas, aliento, y seguir dando pasos al frente...
Si pudiera ser una nube, para seguirte desde los cielos y poder mirarnos en la distancia... quizás así al menos mis lágrimas te ayudarían a caminar.
Si tan siquiera pudiera ser un parasol que llevases en tus manos, y a cambio te ofreciese la sombra que tanto necesitas... entonces... no querría ser nada más.
Pero no lo soy. No puedo serlo por más que lo pida, que lo sueñe, que lo coloque tras una ristra interminable de ojalás.
Por más que sople o abanique, el calor del sol es infatigable, incesante, mortal. Ya no encuentro el modo de refrescarte más.
Necesito desesperadamente la lluvia, la brisa marina, al señor de la nevera portátil que vende refrescos en la playa. Ofrecería mi vida a cambio de uno.
Mi alma, mi ser, todo lo que me has dado, todo; todo cambiaría por un mísero refresco, si este te diera lo que necesitas para seguir adelante.
Lluvia, ¿Dónde estás? ¿Por qué permites tanto sufrimiento? ¿Por qué no vuelves? Vuelve... Te necesito. Te necesita. Por favor. Vuelve.
Si tan sólo pudiera servirte de apoyo, como lugar de descanso donde recuperar fuerzas, aliento, y seguir dando pasos al frente...
Si pudiera ser una nube, para seguirte desde los cielos y poder mirarnos en la distancia... quizás así al menos mis lágrimas te ayudarían a caminar.
Si tan siquiera pudiera ser un parasol que llevases en tus manos, y a cambio te ofreciese la sombra que tanto necesitas... entonces... no querría ser nada más.
Pero no lo soy. No puedo serlo por más que lo pida, que lo sueñe, que lo coloque tras una ristra interminable de ojalás.
Por más que sople o abanique, el calor del sol es infatigable, incesante, mortal. Ya no encuentro el modo de refrescarte más.
Necesito desesperadamente la lluvia, la brisa marina, al señor de la nevera portátil que vende refrescos en la playa. Ofrecería mi vida a cambio de uno.
Mi alma, mi ser, todo lo que me has dado, todo; todo cambiaría por un mísero refresco, si este te diera lo que necesitas para seguir adelante.
Lluvia, ¿Dónde estás? ¿Por qué permites tanto sufrimiento? ¿Por qué no vuelves? Vuelve... Te necesito. Te necesita. Por favor. Vuelve.
miércoles, 2 de enero de 2013
jueves, 26 de abril de 2012
Más común de lo que piensas
Venga, a comprar.
No vamos a llegar,
el Eroski va a cerrar.
A la señora van a echar,
que venía por la infusión,
por paliar su dolor.
Típica señora
que mira culebrones a altas horas.
Al final fue al mercadona
a comprar la Belladonna
que no quisieron vender
en el Lidl, Carrefour y vaya usté a saber.
Mas por su situación
la deben comprender,
pues se droga con razón
a mi buen ver.
Pensionista y abuela, ¡Maldición!
No la quieren ni ver.
No le llega la pensión
ni pa' comer.
Conoce bien la sensación
de morir de inanición,
pues todo lo entregó,
con la mejor intención,
hasta hacia el suelo caer,
por la familia y su bien.
Y a quién le importa
la pobre señora.
Una vieja chocha.
Heroína y sufridora
que todo lo dió
y nadie agradeció.
Hay muchos casos,
más de los que piensas.
Corrientes ciudadanos
aunque no lo creas.
Héroes olvidados
que nadie recuerda.
Cada vez más afectados,
haz algo, no lo sientas.
jueves, 19 de abril de 2012
Evadirse
Magias, monstruos,
un lugar de fantasía,
que permite volar
lejos de esta vida.
Drogas, alcohol,
lo tomas y te olvidas;
mas las penas flotan,
no quedan hundidas.
Volar la mente,
llenarla de mentiras.
Cierras los ojos y
crees que no miras.
Si no las ves, no
es que no existan;
conoces los problemas
y la cara les giras.
Mano que no ayuda
no creo que ella reciba,
que si bien unos no pueden
no será que otros no evitan.
Encara tus problemas
apoyado en cercanía,
puesto que una vez caminas
correr ya no desafía.
Y si ya una vez sanado
varias manos libras,
aunque tú no colabores
a ellos no lo impidas.
-Si no ayudas, haz lo que puedas por no ser un lastre.
un lugar de fantasía,
que permite volar
lejos de esta vida.
Drogas, alcohol,
lo tomas y te olvidas;
mas las penas flotan,
no quedan hundidas.
Volar la mente,
llenarla de mentiras.
Cierras los ojos y
crees que no miras.
Si no las ves, no
es que no existan;
conoces los problemas
y la cara les giras.
Mano que no ayuda
no creo que ella reciba,
que si bien unos no pueden
no será que otros no evitan.
Encara tus problemas
apoyado en cercanía,
puesto que una vez caminas
correr ya no desafía.
Y si ya una vez sanado
varias manos libras,
aunque tú no colabores
a ellos no lo impidas.
-Si no ayudas, haz lo que puedas por no ser un lastre.
Cobarde
+¿Quién tiene aquí una pistola
que me pueda a mi dejar?
Con una bala cargada
que me quiero suicidar.
-Aquí la tienes muchacho
pero cuéntame más.
¿Por qué quieres, jovenzuelo
tu corta vida acabar?
+No me preguntes, tú, viejo,
no lo puedes remediar.
Yo ya solo soy estorbo,
no hay quien me pueda ayudar.
-Pero todo tiene arreglo,
do quiera se pueda hallar.
Si bien te vence la vida,
sus golpes has de aguantar.
Levántate en desafío,
tu mente has de despertar.
Si ves que no puedes vencerla
defiéndete hasta el final.
Es muy posible que sufras,
el cuerpo es carcasa mortal.
Mas en corazón, mente y alma,
Allí de rendirte no habrás.
+Déjate ya de sermones
que lo he pasado muy mal.
Quisieron muchos ayudarme
y yo los quise apartar.
Aquí termina mi vida,
Nadie la recordará.
Prefiero quitarme del medio,
A un largo y eterno estorbar.
-Así lo quieras, muchacho.
Mas yo siempre voy a pensar
en aquel cobarde muchacho
que su vida no quiso afrontar.
que me pueda a mi dejar?
Con una bala cargada
que me quiero suicidar.
-Aquí la tienes muchacho
pero cuéntame más.
¿Por qué quieres, jovenzuelo
tu corta vida acabar?
+No me preguntes, tú, viejo,
no lo puedes remediar.
Yo ya solo soy estorbo,
no hay quien me pueda ayudar.
-Pero todo tiene arreglo,
do quiera se pueda hallar.
Si bien te vence la vida,
sus golpes has de aguantar.
Levántate en desafío,
tu mente has de despertar.
Si ves que no puedes vencerla
defiéndete hasta el final.
Es muy posible que sufras,
el cuerpo es carcasa mortal.
Mas en corazón, mente y alma,
Allí de rendirte no habrás.
+Déjate ya de sermones
que lo he pasado muy mal.
Quisieron muchos ayudarme
y yo los quise apartar.
Aquí termina mi vida,
Nadie la recordará.
Prefiero quitarme del medio,
A un largo y eterno estorbar.
-Así lo quieras, muchacho.
Mas yo siempre voy a pensar
en aquel cobarde muchacho
que su vida no quiso afrontar.
Hojas De Papel
Hojas, papel, eso somos.
La sociedad y el entorno
Son la mano que maneja
La forma que nos deja
tomar.
Armas cortantes
De filos espectantes
Para mano que se acerque
Sin creer que un corte intentes
lanzar.
Avión lleno de sueños
De quien solo tú eres dueño,
Que sin mano que lo empuje
y un esfuerzo que no surje,
no podrá volar.
Proyectil de mil batallas
muy común ver adornadas
por las risas y el jolgorio
de sus amos y su propio
chocar.
Cientos, miles de millones
de posibles decisiones
que personas forjan
como formas de una hoja
por doblar.
En cierto modo iguales,
Y diferentes ¿Sabes?
Todos de un mismo material,
Cantidad de opciones por tomar
para forma adoptar.
A vosotros, todo el mundo,
que no os cambien, no sois suyos,
sé tú mismo quien de forma,
pues aquí no existe norma
que acatar.
Sólo recuerda un momento:
La libertad que yo poseo
no es infinita ni inmortal,
donde las demás deben empezar,
la tuya ha de acabar.
La sociedad y el entorno
Son la mano que maneja
La forma que nos deja
tomar.
Armas cortantes
De filos espectantes
Para mano que se acerque
Sin creer que un corte intentes
lanzar.
Avión lleno de sueños
De quien solo tú eres dueño,
Que sin mano que lo empuje
y un esfuerzo que no surje,
no podrá volar.
Proyectil de mil batallas
muy común ver adornadas
por las risas y el jolgorio
de sus amos y su propio
chocar.
Cientos, miles de millones
de posibles decisiones
que personas forjan
como formas de una hoja
por doblar.
En cierto modo iguales,
Y diferentes ¿Sabes?
Todos de un mismo material,
Cantidad de opciones por tomar
para forma adoptar.
A vosotros, todo el mundo,
que no os cambien, no sois suyos,
sé tú mismo quien de forma,
pues aquí no existe norma
que acatar.
Sólo recuerda un momento:
La libertad que yo poseo
no es infinita ni inmortal,
donde las demás deben empezar,
la tuya ha de acabar.
miércoles, 15 de junio de 2011
Merece la pena
Porque aunque hacer ver la luz a una persona pueda ser muy dificil, una sola sonrisa hace que el esfuerzo haya valido la pena y demuestra que no ha sido en vano.
Nunca es tarde.
Nunca es tarde.
lunes, 14 de febrero de 2011
San Valentín
Si tan solo le dices cuánto le quieres durante este día, es que algo estás haciendo mal.
martes, 4 de enero de 2011
Despertar.
Me abrazabas... como si no quisieras dejarme marchar, acariciabas mi rostro mientras me besabas, mientras me repetías cuánto me querías... jamás pude haber pedido más que eso al estar a tu lado.
Soltaste tus brazos, tan solo para poder entrelazar nuestras manos, mientras profundizabas el beso, nada podría separarnos entonces, ah... era tan bonito... caía la lluvia, nos rodeaba la noche... en aquellos momentos el mundo era para nosotros solos.
Aún con todo... desperté, y no pude sino lamentarme por ello, pues hubiera preferido vivir en tan deseado sueño a sufrir la realidad.
Mas cual fue mi sorpresa al encontrarte a mi lado. Te miré, tú me observabas con una sonrisa, parecía que hubieses estado esperándome desde hacía rato.
Con ojos cristalinos me abracé a ti, y, de nuevo, me besaste... tan dulce... tus besos siempre lo son... no hay cosa que más desee al despertar que esto mismo.
Tan bonito, tan perfecto... cada uno de tus besos no hacía sino mejorar el momento, que se alargó... ¿Minutos? ¿Horas? No importaba... pues estaba contigo... tus brazos me rodeaban, así como en el sueño no querías dejarme marchar, ni yo quería hacerlo.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Pausa en el tiempo
Hoy me aburro, mucho,
Ya ni escribo, dibujo.
Ya no acuden rimas a mi mente,
Y las ganas de escribir se pierden.
¿Qué hacer si no me inspiro?
¿Puede que el don haya perdido?
He perdido el sentimiento,
Escribir ya no llena por dentro.
¿Dónde quedó escribir cada día?
¿Donde las peticiones recibidas?
Así estaré hasta tenerlas de nuevo,
Así se detienen mis escritos en el tiempo.
Ya ni escribo, dibujo.
Ya no acuden rimas a mi mente,
Y las ganas de escribir se pierden.
¿Qué hacer si no me inspiro?
¿Puede que el don haya perdido?
He perdido el sentimiento,
Escribir ya no llena por dentro.
¿Dónde quedó escribir cada día?
¿Donde las peticiones recibidas?
Así estaré hasta tenerlas de nuevo,
Así se detienen mis escritos en el tiempo.
jueves, 3 de junio de 2010
Tic... Tac...
El tiempo, minutos... segundos... horas... años... meses... siglos... no el sol, las nubes, o los días tormentosos...
Los humanos, por más que alardeen, no son capaces de percibirlo... pues, para nosotros, este pasa según qué hagamos, pensemos o miremos...
Puede transcurrir lentamente mientras miras a los ojos de otra persona, así como puede pasar rápidamente mientras la besas...
El tiempo, en mi parecer, la mayor fuerza de los mundos...
Maneja nuestras vidas, tiempo para esto, tiempo para aquello... ya no me da tiempo a lo otro... mh...
Y sin embargo, nada de lo que nadie haga, es capaz de interferir en su contra... Viva quien viva, muera quien muera, el tiempo sigue transcurriendo para todo y todos...
Hay quienes creen que podría detenerse para ellos, o más bien querrían... pero... bien pensado, aunque no envejeciesen, el tiempo seguiría transcurriendo... ¿No?
Aún si todo el universo se paralizase, sin moverse nada tan solo un milímetro, aunque todo dejase de fluir, el tiempo, seguiría pasando, inevitablemente... aunque nadie ni nada se diese cuenta...
El tiempo... impasible a todo lo demás del universo...
Quizás, el tiempo en si, sea ese dios que todos buscan.
Pues el nos da... cuando llega un nacimiento... tras nueve meses...
Y el nos quita... al llegar una muerte... al pasar su vida...
Él nos permite hacer o nos lo impide...
El tiempo...
Los humanos, por más que alardeen, no son capaces de percibirlo... pues, para nosotros, este pasa según qué hagamos, pensemos o miremos...
Puede transcurrir lentamente mientras miras a los ojos de otra persona, así como puede pasar rápidamente mientras la besas...
El tiempo, en mi parecer, la mayor fuerza de los mundos...
Maneja nuestras vidas, tiempo para esto, tiempo para aquello... ya no me da tiempo a lo otro... mh...
Y sin embargo, nada de lo que nadie haga, es capaz de interferir en su contra... Viva quien viva, muera quien muera, el tiempo sigue transcurriendo para todo y todos...
Hay quienes creen que podría detenerse para ellos, o más bien querrían... pero... bien pensado, aunque no envejeciesen, el tiempo seguiría transcurriendo... ¿No?
Aún si todo el universo se paralizase, sin moverse nada tan solo un milímetro, aunque todo dejase de fluir, el tiempo, seguiría pasando, inevitablemente... aunque nadie ni nada se diese cuenta...
El tiempo... impasible a todo lo demás del universo...
Quizás, el tiempo en si, sea ese dios que todos buscan.
Pues el nos da... cuando llega un nacimiento... tras nueve meses...
Y el nos quita... al llegar una muerte... al pasar su vida...
Él nos permite hacer o nos lo impide...
El tiempo...
jueves, 6 de mayo de 2010
Mi Mar...
Míralo... así es el Mar... inmenso... eterno...
Donde una lágrima más... no marca diferencia alguna entre sus aguas...
Tanto se comparan las vidas humanas con él... y, sin embargo, son tan diferentes...
Una ola... puede nacer en la alta mar... y... quedará olvidada mucho antes de llegar a la orilla...
Para las personas, no obstante, toda ''ola'' que pasa por su vida, nunca se olvida, por más empeño que se ponga... por pequeña que acabe haciéndose esa ola... siempre seguirá ahí...
Así como un objeto es arrojado al mar, y este sin vacilar lo entierra bajo sus aguas, y queda sepultado en su fondo... mientras cada cosa ''arrojada'' a las vidas de las personas, aunque tratemos de olvidarla, nunca queda enterrada... nunca del todo... siempre se mantiene entre nuestros recuerdos...
Así es el mar... mas no lo envidio... pues no quiero olvidar así... no deseo enterrar mis recuerdos...
Lo miro pensativo... ni una ola... ni siquiera se observa animal alguno... el agua está clara y cristalina... brillando por el reflejo del sol...
Y... me doy cuenta... de que aquello que tanto anhelo es su calma... tener su calma tras cualquier tempestad... por más que haya tronado o haya estado agitado... siempre vuelve a la más absoluta calma...
Ojalá pudiese tener esa calma... sin necesidad de olvidar como el Mar lo hace...
Donde una lágrima más... no marca diferencia alguna entre sus aguas...
Tanto se comparan las vidas humanas con él... y, sin embargo, son tan diferentes...
Una ola... puede nacer en la alta mar... y... quedará olvidada mucho antes de llegar a la orilla...
Para las personas, no obstante, toda ''ola'' que pasa por su vida, nunca se olvida, por más empeño que se ponga... por pequeña que acabe haciéndose esa ola... siempre seguirá ahí...
Así como un objeto es arrojado al mar, y este sin vacilar lo entierra bajo sus aguas, y queda sepultado en su fondo... mientras cada cosa ''arrojada'' a las vidas de las personas, aunque tratemos de olvidarla, nunca queda enterrada... nunca del todo... siempre se mantiene entre nuestros recuerdos...
Así es el mar... mas no lo envidio... pues no quiero olvidar así... no deseo enterrar mis recuerdos...
Lo miro pensativo... ni una ola... ni siquiera se observa animal alguno... el agua está clara y cristalina... brillando por el reflejo del sol...
Y... me doy cuenta... de que aquello que tanto anhelo es su calma... tener su calma tras cualquier tempestad... por más que haya tronado o haya estado agitado... siempre vuelve a la más absoluta calma...
Ojalá pudiese tener esa calma... sin necesidad de olvidar como el Mar lo hace...
lunes, 12 de abril de 2010
La rosa marchita...
Mírala... ahí está...
Se marchita cada día...
Jamás se repondrá...
Se marchita, al igual que toda vida...
Así como sus pétalos caen secos...
Así como todos envejecen...
Toda vida es sesgada a su momento...
Nadie ni nada esquiva a la muerte...
Mírala... esa rosa marchita...
Esa flor sin esperanza...
Se seca más cada día...
Hasta que su vida acaba...
Como flores secas...
Todos sufrimos a la espera...
Sin agua, sumidos en pena...
A que nuestro dolor se pierda...
Junto... a nuestra vida...
Se marchita cada día...
Jamás se repondrá...
Se marchita, al igual que toda vida...
Así como sus pétalos caen secos...
Así como todos envejecen...
Toda vida es sesgada a su momento...
Nadie ni nada esquiva a la muerte...
Mírala... esa rosa marchita...
Esa flor sin esperanza...
Se seca más cada día...
Hasta que su vida acaba...
Como flores secas...
Todos sufrimos a la espera...
Sin agua, sumidos en pena...
A que nuestro dolor se pierda...
Junto... a nuestra vida...
sábado, 3 de abril de 2010
Un momento de reflexión...
En fin... este es uno de esos momentos en los que uno, se para a pensar sobre todo lo que ha pasado en su vida...
Un pequeño momento, en el que uno mismo, debería detenerse, y apreciar lo que tiene, para estar seguro de qué es lo que quiere conseguir...
Así pues, hoy me detengo, a pensar, en mi mismo, lo que tengo, lo que me falta, y lo que soy y no.
¿Qué tengo? nunca me ha faltado de nada, y creo jamás haber pasado necesidad, de cosas básicas, y es algo que aprecio, pero también sé que no para todos es así, y desearía, poder ayudar a todos y cada uno de ellos, tal como se intentó siempre aquí.
Pero... ¿Qué me falta? Tengo familia, un hogar, una chica que, aunque lejos, se que me quiere, y yo a ella... más tampoco tengo todo lo que podría pedir, a pesar de no considerarme caprichoso... y es que mientras escucho la música que yo mismo compuse, me viene a la cabeza, todo aquello con lo que un día pude soñar... a lo único a lo que mi cabeza, en este estado de puro enamoramiento, ha logrado llegar, es que, me falta ella, pues la tengo, pero a la vez no... y cada día, temo más no llegar a tenerla, por muchos motivos... y porque cuanto más hago intención de acercarme... algo en esta galaxia se desencaja, alejándola más de mi...
Yo... soy... ¿Qué soy...? ahora mismo soy tan solo una reflejo de lo que he sido y he vivido, pero también sé, que soy la sombra de lo que en un futuro, más lejano o más cercano, algún día llegaré a ser... en estos momentos, no soy más que otro alma en pena, que vaga por el mundo, hablando solo, para conmigo mismo, tratando de mantener mi cordura y mis emociones bajo control, mas sin lograr el resultado esperado.
Realmente no puedo decirte qué es lo que no soy... puesto que no soy yo quien decide eso, sino tú, quien sea que estés leyendo, cualquiera que venga y lea mi momento de reflexión, todos vosotros, sois los jueces de esta vida.
Es posible, que para muchos, sea otro estúpido niño con problemas de moral, autoestima, o ánimo.
Para otros, soy un alma con el corazón roto.
Tal como para los demás, solo soy un loco o un imbécil, que escribe porque tiene demasiado tiempo libre, pocas responsabilidades, o nada más que hacer.
En estos momentos mantengo mi mente, empujada por los suaves vientos de la vida, que de momento van a mi favor, volando, libre... pero a sabiendas de que en cualquier momento, el viento puede cambiar de dirección, pues para que vaya a favor de alguien, quizás debe ir en contra de otros... pero a ello estoy dispuesto, y más, si es por quien quiero.
Cuántas veces habré soñado, soñado realidad, presente, pasada, o quizás futura, puede que sea, de las pocas facultades decentes que tengo, ¡Vaya...! quien lo diría... mientras escribo me doy cuenta de que esto mismo lo soñé hace no más de una semana... Algunos, partidarios de creer en fantasías y cosas paranormales, me creerán, otros, me tildarán de loco, o soñador, incluso de iluso, pero, la creencia en que muchas cosas que he soñado, se harán realidad como ocurrió con otras, es quizás, las que mantienen mi alma y mi cuerpo en pie, con la cabeza alta, mirándo fijamente a quien cruza delante de mis ojos.
Los últimos años de mi vida, que no fueron y son sino una mentira, que enmascara mi hondo sufrimiento y depresión, me han enseñado a apreciar los pequeños momentos, de reflexión... de cariño... un simple momento al sol, de cara al mar...
He aprendido a apreciar que me quieran, que se preocupen por mí, sí, si lees esto, has de saber, que colma de calor mi corazón helado cada te quiero que me dedicas, cada falsa o real sonrisa que me entregas, y las promesas de cariño y afecto, se cumplan en un futuro o no...
Ahora... mi reflexión llega a su fin, y de nuevo, volveré a dar una sonrisa a algunos, y a llorar en el hombro de otros, quienes me escuchan... este es mi pequeño momento... para pararme a pensar... y... como otros... ha llegado a su fin...
Un pequeño momento, en el que uno mismo, debería detenerse, y apreciar lo que tiene, para estar seguro de qué es lo que quiere conseguir...
Así pues, hoy me detengo, a pensar, en mi mismo, lo que tengo, lo que me falta, y lo que soy y no.
¿Qué tengo? nunca me ha faltado de nada, y creo jamás haber pasado necesidad, de cosas básicas, y es algo que aprecio, pero también sé que no para todos es así, y desearía, poder ayudar a todos y cada uno de ellos, tal como se intentó siempre aquí.
Pero... ¿Qué me falta? Tengo familia, un hogar, una chica que, aunque lejos, se que me quiere, y yo a ella... más tampoco tengo todo lo que podría pedir, a pesar de no considerarme caprichoso... y es que mientras escucho la música que yo mismo compuse, me viene a la cabeza, todo aquello con lo que un día pude soñar... a lo único a lo que mi cabeza, en este estado de puro enamoramiento, ha logrado llegar, es que, me falta ella, pues la tengo, pero a la vez no... y cada día, temo más no llegar a tenerla, por muchos motivos... y porque cuanto más hago intención de acercarme... algo en esta galaxia se desencaja, alejándola más de mi...
Yo... soy... ¿Qué soy...? ahora mismo soy tan solo una reflejo de lo que he sido y he vivido, pero también sé, que soy la sombra de lo que en un futuro, más lejano o más cercano, algún día llegaré a ser... en estos momentos, no soy más que otro alma en pena, que vaga por el mundo, hablando solo, para conmigo mismo, tratando de mantener mi cordura y mis emociones bajo control, mas sin lograr el resultado esperado.
Realmente no puedo decirte qué es lo que no soy... puesto que no soy yo quien decide eso, sino tú, quien sea que estés leyendo, cualquiera que venga y lea mi momento de reflexión, todos vosotros, sois los jueces de esta vida.
Es posible, que para muchos, sea otro estúpido niño con problemas de moral, autoestima, o ánimo.
Para otros, soy un alma con el corazón roto.
Tal como para los demás, solo soy un loco o un imbécil, que escribe porque tiene demasiado tiempo libre, pocas responsabilidades, o nada más que hacer.
En estos momentos mantengo mi mente, empujada por los suaves vientos de la vida, que de momento van a mi favor, volando, libre... pero a sabiendas de que en cualquier momento, el viento puede cambiar de dirección, pues para que vaya a favor de alguien, quizás debe ir en contra de otros... pero a ello estoy dispuesto, y más, si es por quien quiero.
Cuántas veces habré soñado, soñado realidad, presente, pasada, o quizás futura, puede que sea, de las pocas facultades decentes que tengo, ¡Vaya...! quien lo diría... mientras escribo me doy cuenta de que esto mismo lo soñé hace no más de una semana... Algunos, partidarios de creer en fantasías y cosas paranormales, me creerán, otros, me tildarán de loco, o soñador, incluso de iluso, pero, la creencia en que muchas cosas que he soñado, se harán realidad como ocurrió con otras, es quizás, las que mantienen mi alma y mi cuerpo en pie, con la cabeza alta, mirándo fijamente a quien cruza delante de mis ojos.
Los últimos años de mi vida, que no fueron y son sino una mentira, que enmascara mi hondo sufrimiento y depresión, me han enseñado a apreciar los pequeños momentos, de reflexión... de cariño... un simple momento al sol, de cara al mar...
He aprendido a apreciar que me quieran, que se preocupen por mí, sí, si lees esto, has de saber, que colma de calor mi corazón helado cada te quiero que me dedicas, cada falsa o real sonrisa que me entregas, y las promesas de cariño y afecto, se cumplan en un futuro o no...
Ahora... mi reflexión llega a su fin, y de nuevo, volveré a dar una sonrisa a algunos, y a llorar en el hombro de otros, quienes me escuchan... este es mi pequeño momento... para pararme a pensar... y... como otros... ha llegado a su fin...
martes, 9 de marzo de 2010
En fin...
Nunca se me dió demasiado bien esto de escribir... al menos eso es lo que yo creo... esta vez nada de versos, nada de rimas... no estoy con el ánimo o humor, como para intentar hacer más basura como la de abajo... tan solo buscaba un pequeño momento para mi, para pedirle perdón a ella, el mismo error, una vez tras otra, y otra... todos tienen un límite, y yo excedí el suyo, por tanto he de pagar el precio, el precio de ser un estúpido, el de no cumplir mis palabras a ella...
Pero no sin antes pedir perdón, no es ni la primera y temo no será la última vez que lo haga, y sé que no lo merecería, no lo merezco... nada más decir que lo siento...
Es una pena ser humano, pues siempre tropezamos con nuestra piedra, la misma para cada uno, y hasta el momento en que se rompa esa piedra, de tanto darse con ella, se sigue tropezando...
¿Qué más que pedir disculpas? ¿Y qué menos...? Esto es todo lo que tengo...
Una vez más estoy aquí, rogandole mi perdón, un perdón que no merezco.
Pero no sin antes pedir perdón, no es ni la primera y temo no será la última vez que lo haga, y sé que no lo merecería, no lo merezco... nada más decir que lo siento...
Es una pena ser humano, pues siempre tropezamos con nuestra piedra, la misma para cada uno, y hasta el momento en que se rompa esa piedra, de tanto darse con ella, se sigue tropezando...
¿Qué más que pedir disculpas? ¿Y qué menos...? Esto es todo lo que tengo...
Una vez más estoy aquí, rogandole mi perdón, un perdón que no merezco.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)